Nada es eterno si respeta la libertad de amar

Avatar de Manuel CerdàA MI MANERA

―Esta misma mañana, frente a la Bolsa de Trabajo, he visto reunido un gran número de obreros y me he acercado a ver qué pasaba. Se trataba de un mitin y los discursos que se pronunciaban eran verdaderamente incendiarios. Había muchos anarquistas que decían “Basta de discusión, ¡a la calle!, ¡a la calle!”. La policía trató de impedirles el paso y empezaron los enfrentamientos. Mas ¿qué movía a los allí concentrados? ¿Qué pedían? ¡Trabajo! ¿Y qué hubiera pasado si alguien, el prefecto o el más burgués de los burgueses, hubiese prometido, y podido demostrar, por supuesto, que a partir del día siguiente, o de ese mismo día, habría trabajo, bien pagado, para todos? La concentración que se hubiese disuelto ipso facto. Libertad, justicia, trabajo… ¡Patrañas! Trabajad, trabajad y conseguiréis una sociedad próspera. ¿Próspera para quién? ¡Memeces! Toda revolución…

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