Response from the Lakota Nation

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Pilameya.

Lakota

Un comentario sobre “Response from the Lakota Nation

  1. México del Norte
    mexicodelnorte@yahoo.com.mx
    Jorge Mújica Murias

    Mitaku Oyasin – Todos estamos relacionados

    En una de esas jugadas aparentemente tan locas que solamente le salen bien a los activistas empedernidos de los derechos humanos, los descendientes de Sitting Bull (Toro Sentado), y Crazy Horse (Caballo Loco), decidieron «apartarse» de los Estados Unidos. De hecho, declararon su autonomía.
    Los indios Lakota, conocidos en el mundo blanco como Sioux, dicen que «ya no somos ciudadanos de Estados Unidos y quienes viven en los 5 estados de nuestra nación son libres de unirse a nosotros». Los estados son las dos Dakotas, Nebraska, Montana y Wyoming.
    «Los tratados firmados con Estados Unidos son palabras sin valores en papeles sin valor», dicen los activistas Lakota, y «han sido violados repetidamente para robar nuestra tierra, nuestra cultura y nuestra capacidad de mantener nuestra forma de vida».
    Sus argumentos son contundentes e indiscutibles: Los Lakota tienen una esperanza de vida de 44 años, la más baja del mundo, sus tasas de muerte son las más altas, incluyendo a los niños, con un índice de mortalidad 300 por ciento más alto que el nivel nacional. Hay alcoholismo en 8 de cada 10 familias, y son la segunda población con más encarcelados. Solamente en Dakota del Sur, el 21 por ciento de los presos son Lakota.
    Su ingreso promedio es de unos 3 mil dólares al año, un 85 por ciento está desempleado y el 97 por ciento vive por debajo del nivel de pobreza. Una de cada tres casas no tiene drenaje ni agua potable, casi la mitad no tiene electricidad, y en cada casa, en promedio, viven 17 personas.
    Además de la continua violación a los tratados, la declaración de autonomía tiene otra base: la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de septiembre con 143 votos a favor. Once países se abstuvieron y cuatro votaron en contra: Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda (los cuatro con fuertes poblaciones indígenas y reclamos legítimos de robo y usurpación de tierras). Canadá incluso pidió que la Declaración no se aplicara a los países que votaron en contra.
    De hecho, la Declaración no obliga a nada a ningún país miembro de la ONU. Es una posición moral sobre los derechos indígenas, pero por ejemplo el indio Evo Morales, presidente de Bolivia, afirmó que la Declaración adquiría inmediatamente categoría de ley en su país.

    Papeles para todos

    A la mejor por ese entusiasta entendimiento de los derechos indígenas, cuando los activistas Lakota declararon su autonomía lo hicieron en presencia del embajador boliviano en Washington, y después de visitar las embajadas de Chile, África del Sur y Venezuela. En el fondo, supongo que esperaban algo más que una mera presencia. De hecho, para que una nación pueda ser reconocida internacionalmente, debe primero ser reconocida por el gobierno legítimo de algún país.
    Y ahí es donde está el cotorreo.
    Los compañeros Lakota, obviamente, ni se asomaron por la embajada de México en Washington para ir a pedir apoyo y reconocimiento. Si el gobierno mexicano todavía no reconoce a los indígenas mexicanos después de cientos de años y de más de una década del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, pues menos va a reconocer a los indios de otros lados.
    Pero ahí está la mejor oportunidad para miles de mexicanos y otros indocumentados de estas tierras: el nuevo país, de nombre República Lakotah, «emitirá sus propios pasaportes y licencias de manejo, y quien viva ahí no pagará impuestos – siempre y cuando renuncie a su ciudadanía estadounidense», declaró Oyate Wacinyapin, conocido para los blancos como Russell Means.
    ¡Imagínese! Pasaportes, licencias de manejo y olvídese del número del Seguro Social y del méndigo ITIN. ¡México debía reconocerlos mañana!
    La cosa que hay que aclarar es lo de la renuncia a la ciudadanía gringa, porque no se puede renunciar a lo que no se tiene, pero yo creo que es un punto bien negociable. Si la República Lakotah está dispuesta a aceptar gringos blancos que han fregado a los indígenas por casi 200 años, supongo que estarán dispuestos a aceptar inmigrantes mexicanos y latinos que no les han hecho nada, especialmente a los indígenas.
    De perdida, esperamos que los hermanos Lakota acepten y le den visas de inmigrante a los residentes de su nación, aunque el gobierno de México no los reconozca.
    !Pilameya, hermanos Lakota!

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