Sra. Betancourt: Perdone… Pero También Teníamos Nuestras Dudas…Por José Angel Lagos Jiménez

Por José Angel Lagos Jiménez

Sra. Betancourt: Perdone… Pero También Teníamos Nuestras Dudas…

Nassau, Bahamas-Desde el primer instante cuando la vimos -gracias a las imágenes de la TV-, bajándose del avión militar que la llevó finalmente a Bogotá, percibimos… mejor dicho, notamos en ella una actitud que no era normal en una ex secuestrada: estaba complacida, aunque no exultante, no tenía grandes emociones como sí las han presentado personas que han sufrido las mismas circunstancias en plagios parecidos; Ingrid Betancourt daba la imagen de que venía de un paseo por el interior del país, en aeroplano, y no de un prolongadísimo secuestro por parte de la guerrilla más sanguinaria que hay actualmente en el mundo. Luego, su sonrisa permanente, estudiada, hasta con desgano, como diciendo en el fondo: “Mira a los bobos de la prensa, creen que estuve y estoy realmente mal.”

También la actitud con su esposo, quien estaba resignado por algo que solamente la pareja sabría de qué se trataba. Este no mostró gran emoción; tampoco Ingrid con su madre, pareció que se encontraron después de que una volvió al cabo de una semana en Cali y la otra la fue a topar al aeropuerto en Bogotá. Y en todo esto, nace la pregunta ineludible: ¿Cuál fue el papel, el verdadero roll de Ingrid Betancourt en las selvas colombianas a manos de las FARC? Es posible que haya sido una mujer con privilegios; incluso, su figura física, su cuerpo, después de ver unas fotografías suyas en las playas de Miami, son de una belleza femenina espectacular, sin temor a equivocarnos. Es decir, la señora Betancourt no pasó grandes hambres ni enfermedades como lo decía la radio y la prensa escrita, en aquellos supuestos parajes selváticos e inhóspitos. Además, al aparecer en las suaves arenas de aquellas playas, con su sonrisa entre cándida y pícara, ha demostrado que no le quedó ningún trauma después de tan largo secuestro; incluso, repitió la escena hace pocos días, siempre acompañada por el mismo caballero.

Pero las dudas que teníamos se han esfumado con un libro publicado recientemente por los tres estadounidenses que fueron compañeros de la colombiana y que fueron liberados junto a ella. En este voluminoso ejemplar delatan y detallan el comportamiento nada gentil ni humano de Ingrid con los demás prisioneros de las sanguinarias FARC. “Manipuladora y arrogante”, son dos términos con los que definen y retratan pormenorizadamente a esta mujer a través del texto que titularon “Fuera de Cautiverio, 1967 días en la selva colombiana.” Recordemos que los tres norteamericanos, Keith Stansell, Marc Gonsalves y Tom Howes, fueron capturados por las comunistas FARC en el 2003, y, además de luchar contra todas las adversidades, contra lo que ellos llamaron “la mini-sociedad de rehenes”, tuvieron que enfrentarse con la actitud déspota, a diario, de la ex legisladora Betancourt, la misma que presume hoy día de ser héroe nacional de Colombia.

“(Ella) manipuló al resto de secuestrados empleando juegos de poder y siempre en pro de su beneficio particular y no del grupo. (…) Cuando ella me vio llegar al campamento (…), dijo que los americanos no cabían ya que no había suficiente espacio y que tenían que informar de ello a los guardianes. Parecía que Ingrid daba órdenes en su campamento. Ella le dijo a alias ‘Martín Sombra’ que nos reubicasen: ‘póngalos en alguna otra parte,’ le dijo ella (…).” Así según narración de Marc Gonsalves. En cuanto al comportamiento sexual de Ingrid Betancourt, se notaba que no le hacía mucha falta su esposo quien la esperaba en Bogotá cuando fuera liberada, puesto que ella tenía en el cautiverio a un compañero llamado Luis Eladio Pérez, también ex congresista, con quien dormía, se bañaba con él, se acariciaban y se besaban. Lo mismo hacía la otra pareja formada por Gloria Polanco y Jorge Géchem, en el “Campamento Caribe” de las FARC.

Pero la afirmación más impresionante es la que se lee en el mismo libro: “Si Ingrid lo hubiera pedido, los guerrilleros nos hubieran matado a los tres sin dudarlo siquiera.” Al parecer, tal era el poder de persuasión que esta mujer tenía en un cautiverio en el que no sufría y que más bien disfrutaba a lo grande

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