Descifrando a Obama [Jose Brechner]

Descifrando a Obama

JOSE BRECHNER

Después de 60 días de ineficiencia administrativa y escándalos de corrupción de muchos de sus elegidos para gobernar, la incertidumbre acerca de lo que realmente quiere hacer Barack Obama todavía flota en el aire. El presidente no acepta entrevistas intimidantes, desvía las respuestas, pero tarde o temprano tendrá que afrontar la verdad. Recientemente le preguntaron si era socialista, a lo que respondió vacilante: “Hm… ah…, no”. ¿Si no es socialista, qué cosa es, y por qué titubea? Un simple no, no es difícil de expresar si se es honesto.

Y este es el principal motivo por el que es difícil descifrarlo. Rara vez dice la verdad. Obama es en primer lugar, deshonesto. Su historia personal está llena de cuestionamientos irresueltos, inclusive acerca de su lugar de nacimiento. Su pésima actuación congresal con el peor récord en la toma de decisiones, también se encubrió. Jamás propuso una ley ni planteó reforma alguna. Su campaña presidencial montada por carísimos expertos, trató de mostrarlo como moderado, disimulando su pasado radical y convicción islámica, pero la verdad es ineludible, el hombre es lo que es. Como todo demagogo ya empezó a deshonrar sus promesas, empezando por entregar dinero de los contribuyentes a más de 8.000 grupos e instituciones, por favoritismo político.

Lo que está haciendo con la economía no difiere mucho de las estupideces que hace Hugo Chávez & Cía. Asombrosamente, la superpotencia está obrando como el tercer mundo más prosaico, lo que indica que él y sus asesores, muy inteligentes no son, pero tampoco son idiotas completos. Son manipuladores oportunistas. Su agenda no sólo contempla un compromiso ideológico con el retrógrado populismo izquierdista, sino con el Islam, y ese es el elemento –que nadie se atreve a mencionar– que lo hace extremadamente peligroso.

Cuando comprendemos que Obama lleva El Corán bajo el brazo, sus estrafalarias órdenes dejan de ser incomprensibles, y absolutamente todo encaja perfectamente en su lugar. Sus resoluciones sobre inteligencia, o mejor dicho desinteligencia (cerrar las oficinas de interrogación de la CIA), y de política internacional (extenderle la mano a Irán, y hablar de “talibanes moderados”), sirven únicamente para debilitar a Estados Unidos y beneficiar a las hordas de Mahoma. Para un musulmán es más trascendental Alá y el destino de sus 1.500 millones de hermanos que ya controlan 56 naciones, que el de 300 millones de blancos norteamericanos, a los que Obama y su mujer siempre despreciaron.

¿Quién puede acelerar el dominio islamista en el planeta mejor que el presidente de Estados Unidos? ¿Cómo se explica que estando en medio de una crisis económica colosal, cuyos efectos todavía no se están sintiendo con real dureza, elija el problema palestino como asunto prioritario de su gobierno? ¿No ve lo que pasa con la caída de los mercados en su país, el desempleo, las bancarrotas, y lo que ocurre en la frontera mexicana con los cárteles de la droga y los inmigrantes ilegales?

Nombró a los diplomáticos pro palestinos más notorios para intermediar en el conflicto, como si además fuese un asunto privado de los Estados Unidos que se siente dueño del lugar. Los emisarios ya empezaron a presionar fuertemente a Israel para que ceda ante las siempre insatisfechas exigencias de los árabes.

Tal vez es hora de que la Casa Blanca deje de inmiscuirse en la vida del Estado Judío. ¿Quién necesita un aliado que les regala miles de millones de dólares a sus enemigos, y aboga por ellos estando en guerra? De igual forma, ¿acaso la OTAN precisa de un miembro que ha decidido abandonar a sus socios a su propia suerte, sin sistemas de defensa antimisiles, de manera que Rusia e Irán se fortalezcan y amenacen a Europa?

¿Quién en Latinoamérica necesita un líder del mundo libre, que está dispuesto a transar con Cuba, legitimando la dictadura más reaccionaria y criminal del continente? Con Obama en el poder, los venezolanos, los bolivianos, y las otras víctimas de los dictadores neocomunistas, pro islamistas, pueden olvidarse de ver un cambio gubernamental en sus países.

No hay duda alguna de que Barack Obama es un individuo obtuso, de poco confiar, que tuvo la suerte de estar en el lugar indicado en el momento preciso. Su verdadero yo se encuentra escondido detrás del Teleprompter, que usó hasta para recitar la introducción de su conferencia de prensa, lo que da una clara pauta acerca su capacidad intelectual. No puede hilar una sola frase coherente sin leer. Obama es un populista musulmán de extrema izquierda, cuyo corazón e intenciones están atados al Islam.

Su propósito de hacer que Estados Unidos abandone el papel de Policía Internacional, sólo donde favorece a las izquierdas y a los musulmanes, desencadenará tumultuosos escenarios, y beneficiará al terrorismo. Su defensa de los eternamente falsos, palestinos, incrementará la grosera demonización de Israel que se transformará en antisemitismo global. Y sus desacertadas medidas económicas hundirán a los Estados Unidos en una crisis larga y profunda, que desembocará en demostraciones populares, manifestaciones, y violencia.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.