Chopra, Barenboim, Cohen. De la genialidad a la estupidez [Jose Brechner]

Chopra, Barenboim, Cohen. De la genialidad a la estupidez

 

 

JOSE BRECHNER

 

 

“La diferencia entre la genialidad y la estupidez es que la genialidad tiene límites” – NN

 

De Deepak Chopra leí casi todos sus libros. Brillante médico y reconfortante gurú autodidacta, en la ciencia ayurveda es una eminencia. (Supongo, no conozco otro). Elocuente como pocos, escucharlo disertar es un placer mental y espiritual.

 

 

Todo iba a su favor hasta que apareció junto a otros cuatro invitados influyentes en Larry King Live, la noche anterior a las elecciones presidenciales norteamericanas de 2004. Cada uno representaba a alguna corriente religiosa importante de los Estados Unidos, aunque Chopra (63) no pregona ninguna religión, lo suyo es una forma de espiritualidad new age que no incomoda a nadie.

 

 

Entre los demás participantes Chopra se veía como tortuga en un árbol. El tema de discusión se centró en las religiones y su vinculación con asuntos de interés nacional como la oración en lugares públicos, el matrimonio homosexual, el diseño inteligente y diversos temas polémicos. Sin claridad y desvinculado de la realidad, su participación fue tan mediocre que quedó aislado del debate.

 

 

Desde ese día Deepak Chopra pasó a mi lista de ingenuos. Asumí que lo invitaron porque atrae mucho público,  pensé que no estaba en su salsa y que él mismo hubiese preferido no estar ahí. Cuan equivocado estaba, al doctor Chopra le encanta hablar de política, y como no es su campo, habla pavadas.

 

 

En otra aparición televisiva en Diciembre de 2008, le dijo a Bill O´Reilly, que Estados Unidos debería enviar médicos en vez de soldados, a Irak, Afganistán y otros sitios conflictivos. (Si asegura que no los van a secuestrar y decapitar podría ser una moción a considerar). Parece que no escuchó del Cuerpo de Paz y otros programas de ayuda humanitaria que Estados Unidos brinda por el planeta desde hace 50 años, con el resultado de que sus beneficiarios nunca consideran suficientes y odian a los norteamericanos a muerte.

 

 

Otro genio obnubilado, sorprendentemente peligroso por su nivel de incongruencia, es Daniel Barenboim.  Así como brilla en su capacidad musical, también lo hace en su incapacidad política.

 

 

Barenboim (66) es un judío argentino, nacionalizado israelí, con ciudadanía palestina, que vive en Alemania. La ciudadanía palestina debe ser o muy fácil o muy difícil de adquirir, porque no existe ningún país que se llame Palestina. De cualquier forma, el hecho que Barenboim prefiera tener la identidad de los enemigos de quienes le dieron cobijo, da una pauta de la clase de laberinto existencial que tiene en su interior.

 

 

En un duro golpe con la realidad, hace cosa de dos semanas, los árabes a quienes protege decidieron boicotear su actuación en Ramallah donde quería dar un concierto, casi simultáneamente con Leonard Cohen (75), mi compositor, cantante y poeta favorito. Otro bondadoso y cándido judío superdotado que busca la paz, pero que tampoco comprende el Medio Oriente. 

 

 

El boicot surgió, porque así como ambos artistas abogan por los palestinos, también defienden a Israel, hecho que los musulmanes no toleran porque no admiten el derecho a la existencia del Estado Judío.

 

 

Los palestinos no quieren la paz ni la convivencia con los judíos. Si hay judíos que no entienden eso, ya es hora de que se ubiquen.

 

 

La mayoría tenemos la música y la lectura como hobby. Para Chopra, Baremboim y Cohen su hobby es la política. Si no fuesen famosos, sus opiniones y propuestas para solucionar los problemas mundiales serían tan relevantes como las del peluquero o el taxista.

 

 

Si estas lumbreras le hubiesen dedicado a la política el mismo tiempo y dedicación que a las actividades que los hicieron célebres, sería enriquecedor escucharlos. Mientras tanto, son tan coherentes e interesantes como Henry Kissinger hablando de repostería.

 

 

www.josebrechner.com

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