Chávez Incentiva a la Guerra
COCHABAMBA, Bolivia-El dictador venezolano, Hugo Chávez Frías, al finalizar la “Cumbre” (¡?), del ALBA en esta ciudad boliviana, hizo un llamado a los países miembros para que adopten una posición más enérgica y belicista ante “el imperialismo”, según la retórica empleada por los comunistas desde 1917. Lo llamativo en estas naciones que forman el ALBA, radica en que, por su natural pobreza… por su proverbial miseria, no están capacitadas para soportar una guerra más allá de cuatro ó cinco meses. Entonces, las palabras de Chávez tras el derrocamiento de “su peón” en Honduras, Manuel Zelaya Rosales, cuando amenazó con invadir a ese país, no pasaron de ser eso… simples palabras de un personaje desajustado en relación con la realidad.
En Cochabamba, el dictador venezolano incentivó a la creación de “una alianza militar ofensiva, como una necesidad de estas naciones (…)”; sin embargo criticó al documento final en el sentido de que no es contundente en sus afirmaciones; es decir, no tiene el lenguaje incendiario que a él le gusta, el lenguaje de provocación que practicaron en su momento Saddam Hussein y Manuel Antonio Noriega. Y así lo dijo: “A veces los presidentes (entiéndase dictadores), tomamos una decisión y vienen los que redactan y entonces vienen a aplacarla, vienen a dorarla, vienen a darle vuelta a las palabras para que no suene feo, pero si sonamos feo qué importa. Si suena feo… suena feo, somos irreverentes, somos revolucionarios (…) ¿Cómo es que nosotros no nos atrevemos a crear una alianza militar; por qué… qué miedo hay, hay miedo o qué? ¿Al qué dirán?” Preguntó el dictador venezolano. En su opinión, “las amenazas de un imperio (los Estados Unidos), siguen infiltrando fuerzas militares, usando viejos contactos y reavivando el miedo al comunismo, al marxismo leninismo, como en la década de los setenta.” Agregó. No obstante, Evo Morales, de Bolivia, señaló que esa alianza no deberá ser precipitada y tendrá que estudiarse detenidamente antes de firmar cualquier documento comprometedor. Más aún cuando su propulsor es un demente, añadimos nosotros.
Por su parte, Daniel Ortega, de Nicaragua, informó que “la resistencia hondureña está buscando armas y centros de entrenamiento en su país, Guatemala y El Salvador (…)”. Pero lo que más sorprendió en su alocución fue su demagogia al decir que él ha tratado de disuadir a los hondureños “de que el camino de la violencia no es la solución al problema de Honduras, sino que el diálogo deberá ser la alternativa.” Y agregó que “existe una gran preocupación en la región (centroamericana), ante ese hecho”. Aunque la verdad demuestra que los gobiernos de las naciones del ALBA, específicamente de Venezuela y Nicaragua, junto a los de Guatemala y El Salvador, están impulsando fuertemente a la revuelta militar en el interior hondureño; por lo tanto, la posición de Ortega es ambivalente, sospechosa y digna de toda desconfianza, más aún porque se le conoce bastante bien a través de la historia reciente del istmo. En todo caso, no se pudo callar en inculpar a los Estados Unidos como causante de la crisis que sufre Honduras: “Han sido complacientes y han puesto primero sus intereses de orden militar sobre los de orden civil y democrático (…) La conspiración contra los gobiernos bolivarianos y concretamente contra el del derrocado presidente Manuel Zelaya, venía caminando desde agencias de inteligencia y organismos de los Estados Unidos.” Concluyó. Así finalizó otro akelarre (reunión de brujas), en la empobrecida Bolivia, donde no se habló de ayudar al campesino, aumentar los niveles de producción, acabar con la deserción de los estudiantes de las aulas, alejar a las niñas de la prostitución y de otras situaciones penosas que sufre el continente… sólo se habló del único tema que dominan los comunistas: el uso de la fuerza bélica para acabar con las democracias… y nada más.