«Había un hombre inválido que desde hacía 38 años estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tiempo había estado enfermo, le preguntó: “¿Quieres que Dios te sane?” El enfermo contestó: Señor, no tengo a un hombre que me meta en la piscina cuando el agua se mueve. Cada vez que trato de meterme, alguien lo hace primero. Jesús le dijo: “Levántate, alza tu camilla y camina.” ¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló su camilla, ¡y comenzó a caminar!»
JESÚS
Juan 5:5-9 (TLA)