Por YON GOICOECHEA| EL UNIVERSAL

Milicia Nacional Bolivariana
Protestar en la calle no es desestabilizar. Desestabilizar es violarse a la Constitución y prostituirla en un burdel de viejos en La Habana. Ante el golpe de Estado, lo apenas lógico hubiese sido que las calles se desbordaran de manifestantes. Normal sería que los dirigentes convocasen paros, marchas, concentraciones y boicots. Nada de eso ocurrió en Venezuela porque somos un país atrapado entre el miedo y la avaricia. Ningún pueblo, sino uno muy íntimamente oprimido y corroído, soportaría la dominación de un gobierno decrépito y paupérrimo como el cubano. Ninguna nación toleraría que gobierno y oposición hicieran votos en la Asamblea Nacional por la salud de un dictador que prefirió morir en tierra extranjera, para que no lo persiguieran los fantasmas de aquellos a los que torturó en las cárceles.
Eso de “exigirle a Maduro que gobierne” no es cosa de gente…
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