Ça y est, otro gran cubano fallece en el exilio y al instante empieza la labor de necrofilia de los emisarios del castrismo. Restauran a la figura, pero vuelven a empuñar en ristre la goma de borrar para desaparecer a los que no les convienen.
Me acaban de enviar un artículo de una de esas emisarias que la semana pasada anduvo con otra que se hace la bobalicona del castrismo mancillando los predios de Dulce María Loynaz, muy oronda ella, hablando de insilio y de no sé cuántas estupideces más, mentiras, artilugios para hacerse la perseguida, cuando nunca ha pasado de ser más que una vocera de la tiranía. No sólo nunca ha sido perseguida, tampoco ha sido del insilio ni de ninguna de esos términos inventados para acabar con el exilio verdadero.
Me asquea cuando leo a estos emisarios castristas escribir de alguien ilustre, sobre todo si…
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