Sólo en Cristo hay seguridad de vida
Le comparto este testimonio que recibí ayer. El joven había abandonado tanto las pandillas, como la droga desde su encuentro con Cristo. Acostumbraba llevar un pequeño Nuevo Testamento en el bolsillo de su comisa el cual aprovecha para leer siempre que la oportunidad se presentaba. Nunca imagino que aquella buena costumbre habría de salvarle la vida.
Aquella calurosa mañana caleña, apenas había caminado unas cuadras cuando le salieron al paso dos de sus antiguos enemigos. Albergaban rencores de los tiempos de pandillas. Sin mediar palabras uno de ellos apuntó su arma hacia el pecho y disparó. Acto seguido, abandonaron la escena corriendo.
El joven cayó al suelo gravemente herido sintiendo que perdía la vida. Providencialmente el Nuevo Testamento había desviado la bala que iba directo al corazón. Resultó con una perforación al costado del pecho. El pequeño Nuevo Testamento le había salvado la vida.
Ya en la sala de recuperación, el joven, pidió su librito. Impresionado por el estado en que había quedado el libro, pudo leer la parte que la bala dejó al descubierto: “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Juan 11:25,26.
Entonces comprendió el significado de lo ocurrido, Dios le había vuelto a salvar la vida con Su Palabra. Amigos y familiares dan testimonio, con asombro, del singular suceso.
Y a usted ¿qué le parece esta historia de la vida real?
Dr. Díaz-Pabón