

Por: Alejandro Armengol
Hay una versión castrista del cuento de la anciana que año tras año le echa a perder la Navidad a la familia, con el cuento de que para ella será la última.
Aquí es Fidel Castro quien se aparece de aguafiestas del exilio, recordándonos que aún está vivo y que además no piensa morirse en largo tiempo, que otros lo hagan por él.
Acaba de hacerlo Mandela y Fidel no habla tanto del muerto como del vivo. El vivo, por supuesto, es él. Dejó correr las especulaciones con su ausencia y silencio, y luego se apareció, primero con una fotografía y luego con un comentario tardío sobre el líder sudafricano. El Partido no será inmortal, pero el otrora Comandante en Jefe apuesta a que él lo es.
Puede argumentarse que esa táctica de dilatar sus apariciones y comentarios, para hacer creer que está más del otro lado…
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