Muchas veces me he preguntado por qué sigo viviendo en La Habana si muchas de las cosas que he amado y amo ya no me acompañan.
Mi relación con el autor de este libro responde parte importante del enigma, con él y su obra descubro que, desde La Habana espero noticias de Cuba, y eso es, justamente lo que me ocurre con Fugas, la nueva propuesta de William Navarrete.
Camino cuadras y cuadras tocando puertas y reclamando amigos que no existen, cines cerrados, bibliotecas devastadas, espacios personales que ya hoy son públicos… busco algo que no tengo y que he encontrado en las páginas de Fugas.
William Navarrete, su autor, es para mí un serio reservorio de la memoria cubana en el exilio. Sus trabajos de archivo y desarrollo historiográfico hilado desde París y la seriedad con la que ha reestructurado la biografía de sus personajes…
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