«La sexta arma. De aquél que haga funcionar mejor el telégrafo será la victoria». Portada de «Caras y Caretas», Buenos Aires, Argentina, diciembre de 1914. (Archivo Horacio Nigro Geolkiewsky, LGdS).
Desde antes de declararse la guerra en Europa, en 1914, en Buenos Aires ya se hablaba de organizaciones destinadas a dar informes secretos sobre el territorio argentino y su producción: industrias, ganadería, riquezas naturales no explotadas y demás; a diversas naciones interesadas en conocer un rico país y en adquirir una colocación ventajosa de sus capitales.
Pero en la misma Argentina, en realidad, nadie prestaba interés al asunto ni le daba importancia ninguna, porque así se pensaba: — «¿Y qué secretos tenemos nosotros?, ¿ni a quién le va a interesar nuestra incipiente organización militar?».
Pero sobrevino la conflagración europea y se vio que la red extensa de los negocios se complicaba y que, al…
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