«Nosotros, los que rehusamos ir, tampoco tenemos rencor, ira, odio o sed de venganza. Estos sentimientos son pasajeros. Es cuestión de principios, es norma moral que no se mide por un tiempo definido, y se recibe de los padres y se inculca a los hijos. El perdón cristiano abre las puertas a los pecadores, …solo si renuncian al pecado y demuestran arrepentimiento. Cuando esta contrición suceda y los culpables sean juzgados y los ciudadanos recobren sus derechos, entonces será cuando se podrán olvidar a los centenares de miles que murieron, sufrieron cárcel o exilio, y se podrá visitar Cuba. Eso es lo moral y el resto son “cuentos de camino”, así de sencillo.»
Dr: Fernando Milanés