Rudiger Safranski, filosofo aleman (en una entrevista con EL PAIS apreciado en el blog de Zoe Valdes) pronostico que un futbolista tendra la fama de un Goethe (filosofo coterraneo pero del Siglo XIX) en el Siglo XXI. Los pronosticos de Safranski no es de esperar tomando en cuenta las realidades del presente.
En el Siglo XX, deportistas como Pushkas y compositores como Gonzalo Roig compartieron la fama con politicos (Bauduino de Belgica) o filosofos como Heydegard. Incluso, Hollywood tenia personas de alto prestigio como Jackie Gleason, Jack Benny, y Jimmy Durante.
La mayoria de los gobernantes, politicos (con la excepcion de un Silvio Berlusconi) carecen (en su mayoria) de personalidad. Lo mismo incluye la farandula de Hollywood o Televisa donde la mayoria de los artistas son olvidados.
Los futbolistas como otros deportistas reciben la atencion del publico por su carisma en el contenido negativo o positivo. El pueblo pide entretenimiento en un mundo lleno de aburrimiento con mediocridad en Hollywood, Boston, Washington, Nueva York, y Mexico.
Desde las locuras de Hope Solo (violencia domestica y nudismo en una revista) hasta Lionel Messi alabando a la familia tradicional. Se puede aplicar eso en los deportes a nivel universal con Yoel Romero (MMA) haciendo lo mismo como Messi en cuanto a la familia.
Contrario a la opinion de los historiadores la alta sociedad, las heridas de la Guerra Civil Esradounidense (Siglo XIX) fueron resueltos mediante los deportes. Antes de aquel evento, las diferencias entre personas y estados fueron resueltos mediante las guerras y los duelos.
Despues de la Guerra entre Norte y Sur, los distintos pueblos de los EEUU (sin la necesidad de politicos) concluyeron que debe existir una alternativa a la violencia para resolver los problemas.
Asi nacio la pelota, baloncesto, futbol americano, y el futbol balonpie. Tambien nacio los torneos y partidos universitarios entre estados.
Los resultados fue entretenimiento, ejercicio, y resolver diferencias trazando todas las generaciones pero con Dios siendo el Centro de la vida cotidiana.