MARIE-ANTOINETTE.
Todo muy lindo, desfile, aviones, banderas, etcétera y demás. Pero. Ese ‘Pero’ de Juan Abreu.
En La Bastille lo que había era una prisión casi convertida en hospital psiquiátrico en la que quedaban cuatro locos piojosos contando al Marqués de Sade, ladilloso, botándose treinta pajas por día y escribiendo algunas líneas entre una y otra.
De otro lado, no sólo le cepillaron la cabeza a Louis XVI, que no era más que un cerrajero, más amante de las cerraduras que de la vagina de su esposa, a la que siempre llamaron La Austríaca o La Extranjera, con la que se casó, o casaron, en un matrimonio político, siendo ella una adolescente. Así y todo tuvieron hijos…
A Marie-Antoinette, casi inmediatamente después del 14 de julio de 1789 la condujeron con la familia a una residencia vigilada en Las Tullerías. En 1791 la encerraron en Le Temple, La Conciergerie…
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