
Algo está mal. Muy mal. Algo está mal en la cabeza de quien tira una piedra. En la de quien elabora el operativo de seguridad y deja sin vigilancia una zona vital, zona liberada. De quien dice en las redes sociales que «se cagaron y buscaron una excusa para no jugarlo». Y de quien le responde «te vamos a matar».
Matar.
Matar al otro.
Como las antiguas tribus se sentaban frente al fuego nos sentamos frente al televisor, espejo lo que somos en HD. Asco. Miedo, aun a kilómetros de Núñez. Tremenda derrota la de todos nosotros. La Superfinal es el final de una sociedad inculta y enferma, con sistemas de convivencia heridas de muerte y protocolos de control y seguridad ineficientes.
Lo que mostraron las pantallas de TV ponen marcha atrás a la memoria: imposible ignorar aquel deseo presidencial de jugar los dos partidos con hinchas visitantes y el impulso que dio la ministro…
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