No hay que ser demasiado inteligente para entender que cuando en un país como Cuba permiten a un escritor recibir y entrevistarse a título personal con el presidente de un país como España, ese escritor no sólo es una de las voces más obedientes de la tiranía, además es de las más cobardes. Eso es Padura, un cobarde. Padura y toda su cohorte, cobardes todos. Algunos cobardes de su comparsa trabajan incluso en Radio y TV Martí, emisora pagada por el contribuyente norteamericano y convertida en nido de ratas castristas, por obra y gracia de los cobardes infiltrados como Padura.
El primer acto de cobardía que le vi hacer a Padura fue cuando él todavía trabajaba como funcionario del régimen, vestido de miliciano, en la UNEAC, de lameculo de Abel Prieto, frente al editor Carlo Feltrinelli, y que se prestó para eliminar de la lista de autores jóvenes que yo…
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