Estoy tranquilo,
siendo un mal perdedor
porque yo nunca pierdo,
porque yo ya no siento;
porque a veces el viento
me eleva de vuelta al suelo.
Estoy tranquilo,
siendo un mal anfitrión
porque yo nunca enciendo
un par de velas para sentir calor;
porque yo ya no pierdo,
porque yo ya no entiendo
si me elevo o desciendo
de vuelta al recuerdo…
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Ciudad de Guatemala 7 de diciembre de 2,018