Adrián Fares | Universos Literarios
A veces tomo la forma de una bola de cristal
que refleja el pasado.
Como si me agitaran
la nieve empieza a caer.
Lo bueno es que puedo lanzar la bola de cristal
tan lejos
como se me antoje.
He creído ser oyente
Uno más de la manada
Pero no lo era.
No del todo.
Nunca olvido
que en el año dos mil doce
me dieron el certificado
porque, paradoja para esta hoja,
nunca escuché bien;
seguía tocando el timbre de aquel edificio
cuando ya me habían abierto la puerta
desde arriba.
Entonces, recién en el año dos mil doce, con mis queridos
audífonos, esas joyas tan preciadas,
tuve que adaptarme al rugido de un mundo
del que muchos
no quieren saber nada.
El sol se pone,
pero el ruido se impone.
Los seres humanos cerramos los ojos,
nunca los oídos.
Tan vitales son que permanecen atentos
aún cuando la…
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