Vulvaginación - Erotismo poético
Tala. Llévese estos ojos, piedritas de colores, esta nariz de tótem, estos labios que saben todas las tablas de multiplicar y las poesías más selectas. Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo, me quito uñas y dientes y le completo el peso. No sirve esta manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos. Ni esa comida recalentada, la memoria, ni la atención, como una cotorrita perniciosa. Tome las inducciones y las perchas donde cuelgan palabras lavadas y planchadas. Arree con la casa, fuera todo, déjeme como un hueco o una estaca. Tal vez entonces, cuando no me valga la generosidad de Dios, ese boy-scout, y esté igual que la alfombra que ha aguantado su lenta lluvia de zapatos ochenta años y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde se borraron los ricos pavorreales de plata, puede ser que sin voz diga tu nombre cierto, puede ocurrir que…
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