Esperar la solución de todos los problemas apostando al toque de la varita mágica del Estado se ha convertido en un automatismo mental latinoamericano.
«¡Oh, Libertad!, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!».
Madame Roland
Alexis de Tocqueville, uno de los más lúcidos y perspicaces diplomáticos, analistas e historiadores franceses, a quien se deben dos de las más grandes obras de análisis sobre la Revolución francesa –La democracia en América (1835-1840) y El antiguo régimen y la revolución (1856)– escribió que los pueblos, como los seres humanos en su infancia, cometen en los comienzos de su existencia republicana errores que les pesarán por los días de los días.
Estoy persuadido que esos errores, emblemático sello de origen de nuestro subcontinente, se debieron a la precipitada, irracional y voluntariosa acción de Simón Bolívar, que…
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