HAVANA TIMES – Las decisiones del Gobierno de Díaz-Canel en términos de comercializar bienes de uso hogareño y/o personal, dan fe al continuismo defendido por quien le debe el cargo a Raúl Castro. Recordando al L’ancient Régime francés, barrido por los ríos de sangre de la Revolución Francesa, los borbones de Cuba se empeñan en mantener el estado de cosa a cualquier precio.
En esencia, nada ha cambiado porque el monopolio estatal sobre el comercio interior y exterior fue implantado en Cuba durante la década del sesenta del siglo pasado, su punto culminante ocurrió en 1968, cuando la llamada “ofensiva revolucionaria” prohibió los pequeños negocios personales, sobrevivientes a la gran estatización de la economía.
Esta decisión, similar a los “estancos” de la España monárquica del siglo XVIII, vivió cuatro décadas sin mayores contratiempos, hasta que un Fidel Castro disminuido física y mentalmente cedió el puesto a su hermano Raúl, quien…
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