Cuando viví en Ohio, (una República Bananera por excelencia en su época) enfrente a un oficial de un sindicato llamándolo bruto. No le gustó
Los escándalos han asediado al sindicato Trabajadores Unidos de la Automoción en los últimos años
Gary Jones, presidente del sindicatos Trabajadores Unidos de la Automoción – EFE
Este otoño, el sindicato Trabajadores Unidos de la Automoción (UAW, en sus siglas en inglés), mostró su músculo en una huelga que paró la producción de General Motors, una de las principales compañías de EE.UU., durante cuarenta días. El paró le costó a la empresa una pérdida de beneficio de cerca de 3.000 millones de dólares y consiguió algunas mejoras laborales para los trabajadores, aunque no cambiar el problema estructural para la plantilla estadounidense: evitar que buena parte de la producción se desplace a economías más baratas, como México.
Quien navegó al sindicato hacia esa movilización brutal fue Gary Jones, un veterano sindical que ascendió a presidente de la organización este mismo año. Ahora, cada vez hay más evidencias de que…
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