
Una pequeña obsesión
Llevaba
días obsesionada con ella. Le parecía tan brillante que no podía concebir algo
más lindo, como si todo el mundo que la rodeaba careciese de belleza. Sin
embargo, había algo en ella que le inspiraba temor. No sabía bien a qué se
debía, pero siempre se había guardado de acercarse demasiado y había mantenido
una distancia que consideraba prudencial. Así, pasaba horas obnubilada ante su
fulgor, prácticamente cegada por el majestuoso brillo que desprendía.
La había
descubierto por primera vez hacía unos días, cuando al fin se vio capacitada
para salir al mundo exterior por primera vez. En un principio quedó maravillada
por esa vasta creación que se extendía ante sus ojos. Le fascinaron el profundo
azul del cielo, el verde intenso de la frondosa vegetación, las piedras de las
construcciones, en las que podía encontrar cientos de escondites donde vivir
aventuras y, sobre todo, la…
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