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Fue muy pertinente la pregunta de la periodista Ketty Garat: “¿Cómo se compadece la desjudicialización de la política con recurrir el pin parental?” Ahí las intervenciones de las tres fueron unívocas y coincidieron con el dictamen de la ministra Celaá: “Los hijos no pertenecen a los padres de ninguna manera”. Quiere decir con ello que los padres no tienen derecho a intervenir sobre el adoctrinamiento de sus hijos en la escuela, en materia de sexo, un suponer, con especialistas que les expliquen los rudimentos conceptuales de las actitudes LGTBI.
Así se comprende que este Gobierno esté contra la escuela concertada: para que los hijos pertenezcan al Estado. Ojalá hubiese un pin parental para que los padres catalanes puedan impedir el adoctrinamiento de sus hijos. La ministra de Igual da intervino para decir que los hijos de…