
Dejó de respirar. Y aunque a ella le pareciese solo una milésima de segundo, fue tiempo suficiente para cruzar la delgada línea que separa la vida de la muerte. Suficiente para que se detuviera su corazón, pero no el necesario para olvidarle.
Siempre había pensado que la única manera de matar su recuerdo era morir con él. Pero justo en el preciso instante en que su cuerpo impactó contra el asfalto comprendió lo equivocada que estaba.
Febrero 2020