Agoniza la Superliga Argentina de Fútbol (SAF). La estructura que surgió para apuntalar un sistema de competición en decadencia se está haciendo añicos. Cruje. Y en cualquier momento se desmorona por la acción directa de los mismos clubes/dirigentes que acudieron a ella en busca de la salvación para un esquema deportivo y económico que no les garantizaba la supervivencia. Lo más curioso del caso -pero que no debería sorprender en este fútbol argentino problemático y febril- es que para mejorar su situación, las entidades de Primera División se encomiendan a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la misma a la que señalaban como la causa de los pesares del pasado reciente.
La Argentina cambió como país. Y el fútbol acompaña, a su manera, los tiempos que corren. Durante la presidencia de Mauricio Macri se abrazó a la SAF como modelo de organización moderna y profesional que iba…
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