
En enero de 1973 los partidos políticos argentinos iniciaron sus campañas electorales que terminarían el 11 de marzo con la elección del próximo presidente constitucional, poniendo fin de esta manera al gobierno de facto que había asumido el junio de 1966 tras el derrocamiento del presidente Arturo Illia. El régimen castrense había fracasado y la candidatura presidencial del teniente general Alejandro Agustín Lanusse era una cuestión del pasado. El generalizado clima de la violencia subversiva llevó a algunos funcionarios a imaginar que las elecciones debían suspenderse.
Un informe realizado por la SIDE sobre el Panorama Nacional, con fecha 12…
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