─ Bien. Continuemos con el ejemplo. Imaginaos que Robin, con sus trapicheos y algo de suerte, dispone generalmente de una cantidad significativa de euros, aumenta su ascendencia sobre unos cuantos y forma un grupo de acuerdo con sus intereses, intereses que por diversos motivos los del grupo comparten. Él ha mostrado ser una persona decidida, resuelta, que encuentra fácilmente la solución a algún dilema, pero cuenta además con otras herramientas al haberle ido bien las cosas. Puede gratificar, incluso generosamente, a los que están con él, quienes, en consecuencia, disfrutarán de unas condiciones de vida que les aseguren una existencia más o menos desahogada. Robin, entonces, podrá imponeros su voluntad, ¿no? Cuenta con otros que no discuten sus ideas y su modo de entender el mundo, ha conseguido organizar un grupo, crear una “sociedad”. Así las cosas, eso de apartarlo o apartaros de él igual ya no es tan fácil…
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