La ideología de género ha puesto de moda el concepto “disforia de género”: insatisfacción, pena e incomodidad con el propio sexo. Antes se trataba como un desorden mental, pero hoy la corrección política lo ha “redefinido” a su gusto, y ya no lo quieren ver como una patología.
En general, la disforia es una sensación desagradable y molesta que suma tristeza, depresión, ansiedad e irritabilidad; es lo opuesto de la euforia, una sensación de alegría y optimismo. En griego, “dys” se emplea para negación, y el verbo “pherein” equivale a “soportar”. Disforia equivale a “no soporto”.
Las buenas encuestas muestran hoy una alta y generalizada disforia política, en casi todo el planeta. El público está irritado con la política, “indignado”; y quiere manifestar, marchar y protestar para expresar su enorme descontento e insatisfacción, sea por creer ingenuamente que así las cosas van a cambiar, o sea por…
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