Para aquellos cuya viva voz escuché por primera vez ayer: gracias.
Vuestra inteligencia, vuestra ansia por saber y entender, va más allá de nuestras palabras aquí y se expresa en el tono de vuestra voz.
Nunca os he conocido, pero vuestra voz suena sabia y poderosa.
Oh, qué buenas lecciones. Y sí, claro que sí, yo ahora también entiendo que hay cosas más allá de nuestra comprensión. Hay voces que sanan.
Y lo sé porque Maoína existe.
Y lo sé porque Milagros existe.
Y ahora también lo sé porque Deckard existe.
He escuchados sus voces. Voces que sanan.
Aún no os he escuchado a todos. Me cuesta un poco dejarme conocer. Pero estáis y sois. Todo lo demás, es error mío.
Siempre ha sido error mío. Y aunque queda muy bien decir estas palabras, la realidad es que no las digo porque sí. Siento un profundo agradecimiento por vuestra presencia.
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