Con Pablo Iglesias demostró Barceló que es una incitadora («¡Quédate para atacar a la ultraderecha!», le dijo) y activista ultra a la vez.
Esta vez de poco le sirvió a Barceló su sectarismo y ser paladín de la ultraizquierda. Cayetana Álvarez de Toledo le paró los pies, conocedora de que había mamado en TV3, el ‘templo’ del independentismo y del golpismo catalán.