
Te pedí que hulleras cuando caí en mí y supe que mi amor te destruiría, que amarnos nos traería tragedia, pero no te importó… Esa noche me abrazaste demasiado fuerte y dijiste que sólo era un sueño, que tú eras mi realidad, y que está vez serías valiente y me protegerías de todo… incluso de […]
Está bien no estar bien.