PorOliet Rodríguez Moreno. Tenía apenas diez años y ese viernes rompía otra vez la tradición de acostarme tarde porque al siguiente día no había escuela. No sería un sábado de jugar pelota en la calle, ni a los escondidos con mis amigos y mucho menos de mataperreo aburrido. Mi abuelo me venía a buscar y dormirme era la mejor manera de acercar ese momento. No exagero si reconozco que entre […]
Relato dominical: El regreso del Papalote –
