
Deudas
Te debía tantos besos,
te debía tantos sueños,
tantos amaneceres
-juntos-
y tantas puestas de sol,
que hipotequé mi alma
y dejé el corazón en prenda
para saldar mis deudas,
para que nunca pudieras
echarme en cara mi ausencia
y mi supuesta falta de honor.
Pagué juntos mis pecados
y amorticé las lagunas
-océanos-
que pudiera haber dejado
mi falta de previsión,
pero olvidé que en la vida
todo tiene un alto precio,
los intereses me ahogaron,
y ahora vivo en el desprecio
de haber tomado prestado
el capital de tu amor.
Ana Centellas. Abril 2021. Derechos registrados.

