
Son muchos los que piensan que la energía, además de no contaminar, debería ser barata para las familias y para que nuestra industria fuera competitiva, a la vez que se evitaba la dependencia de potencias extrajeras no aliadas de Occidente. Pues no Señor. En el actual Gobierno social comunista prima la ideología, la lucha contra el cambio climático, la des carbonización y la transición energética. Sánchez sigue la política de Rodríguez Zapatero cuando le dijo a Ramón Tamames en la crisis del 2008: déjese estar Tamames que el verdadero problema no es la prima de riesgo sino el cambio climático.
El resultado de esta política es que, por querer ser los más verdes de Europa, somos los que pagamos la energía más cara. No utilizamos suficientemente las energías más baratas que son la nuclear, la hidroeléctrica y el carbón, por motivos ideológicos y, en cambio, somos pioneros…
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