
«Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre la soledad es el precio que tienes que pagar» (Chavela Vargas)
Alguien le dijo alguna vez que nunca la olvidaría tratando de entenderla. No entendía su perenne sonrisa cuando por dentro subía la marea; y le jodía.
No entendía que no estuviera rota, que siguiera en pie; y le jodía.
No entendía que para ella los gajes de la vida no eran fracasos sino aprendizajes; y le jodía.
No entendía su manera de conjugar romanticismo con libertad; y le jodía.
Le dijiste que nunca la juzgarías, pero no parabas de hacerlo. Le pediste que no cambiara nunca, pero la obligaste a hacerlo para sobrevivir. Y ahora es ella la que te pide que te hagas a la idea que para ti está muerta.
Quizás…
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