Por: Carlos Sánchez Berzaín

Nada detiene las protestas populares iniciadas el 11 de julio de 2021 en Cuba al clamor de “libertad”, “abajo el comunismo” y “no tenemos miedo”, con “Patria y Vida” la canción convertida en lema. La llama de libertad encendida el 11-J crece y pone en evidencia los “crímenes de lesa humanidad” de los detentadores del poder con “terrorismo de Estado”, la inviabilidad económica, social y política del sistema de delincuencia organizada, su crisis terminal y el inexorable fin de la dictadura.
A dos años de su inicio, el 11-J se ha pasado de ser una masiva protesta popular a ser el proceso final por la libertad de Cuba. Es más vigente que nunca y avanza en el camino de la liberación con ayuda del fracaso absoluto e irreversible, el anacronismo, el dogmatismo y la naturaleza criminal del régimen.
La represión violenta contra manifestaciones pacíficas, los encarcelamientos…
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