Obie Usategui

Articulo que Sylvia Figueroa puso en comentarios a mi último blog. Immediatamente despues mi contestación a este.

El analista y escritor cubano Vicente Echerri.
Análisis:
El orden que debemos conservar
Por Vicente Echerri
septiembre 28, 2024

En menos de dos meses, se pedirá formalmente al electorado estadounidense que elija entre Kamala Harris y Donald Trump. Pero eso, en mi opinión, constituye una falsa antinomia.

Independientemente de los méritos de Harris, la verdadera alternativa en estas elecciones es votar a favor o en contra de Trump. Espero que muchos de los que votamos por él en los últimos comisios lo hagamos ahora por Harris. Es decir, contra Trump, cuya victoria sería la calamidad más grave que le podría suceder a Estados Unidos desde la guerra de Secesión.

Votar contra Trump es la decisión honorable de cualquiera que se defina como conservador.

Si voto contra Trump, no será motivado por ningún cambio ideológico, sino, muy al contrario, por la lealtad a la ideología conservadora que he mantenido a lo largo de toda mi vida, por aprecio y respeto a las instituciones consagradas y establecidas (eso es lo que significa ser conservador) y en oposición a aquellos que insisten en violarlas y socavarlas y que, blandiendo un nacionalismo torpe y falaz, aspiran a separar a Estados Unidos de su misión global.

Donald Trump no es conservador, es un agitador anarcopopulista que ha querido, e incluso pretende, subvertir el orden institucional y establecer, en la medida de lo posible, un régimen unipersonal a imitación de los hombres fuertes que admira: Putin, Erdogan, Xi Jinping…, para la única gratificación de su ego narcisista.

Muchos de sus seguidores que se autodenominan conservadores, o que son llamados así por una prensa igualmente inculta, no saben de lo que hablan. Y si lo supieran, se horrorizarían de su propia estulticia.

Nunca deja de sorprenderme que tantos exiliados de regímenes autoritarios persistan en apoyar apasionadamente a Trump, sin reconocer la relación que existe entre su discurso y el de esos mismos líderes que los llevaron al exilio.

Aunque difieran en el fundamento teórico y en los objetivos manifiestos, el énfasis es el mismo, así como son idénticas la demonización y ridiculización del adversario, como lo es la promesa de una sociedad mejor que no parece materializarse en ninguna parte, mientras él se complace en atacar al status quo y al establishment (piedras angulares del conservadurismo).

Alguien que quiera desmantelar el orden establecido no puede ser conservador y no se le puede definir seriamente como tal. Es más bien un revolucionario que se atreve a inducir un asalto a la sede del Congreso para alterar, mediante la violencia, un proceso democrático, en lugar de llamar a acercarse a ese lugar con el respeto reverencial que el templo de las leyes merece a los verdaderos ciudadanos.

El lema Make America Great Again, que Trump ha promovido bajo el acrónimo MAGA desde la campaña de 2016, es una falacia que muchos de nosotros pasamos por alto en su momento.

Aunque mostrara algunos signos de decadencia, como es natural y como ha ocurrido siempre a lo largo de la historia, Estados Unidos se encontraba todavía, en el momento de la llegada de Trump al poder, en la cúspide de su arbitraje internacional, que él, movido por un impulso aislacionista, se propuso disminuir.

El resultado fue una creciente desconfianza entre los miembros de la OTAN y otros socios, mientras crecía la audacia de los enemigos de la democracia global. La guerra en Ucrania ha demostrado la necesidad de un liderazgo comprometido.

Kamala Harris, pese al trasfondo izquierdista que se le atribuye, responde más a los intereses centrales de la nación, a su establishment; y esto necesariamente la convierte, en comparación con su adversario, en una conservadora, como lo ha demostrado hasta hoy, especialmente en el ámbito internacional.

Donald Trump, en cambio, es un agente disruptivo, un auténtico facineroso, algo que muchos de nosotros no vimos claro en las últimas elecciones.

CONTESTACION DE OBIE USATEGUI A ANTERIOR COMENTARIO QUE PUSIERA SYLVIA FIGUEROA EN MI NARRATIVA ANTERIOR A ESTA.

Estimada Sra. Figueroa:

He tomado nota del controversial comentario que, atrevidamente, se ha dignado usted publicar en este medio, cual paso a responder de inmediato. Comenzaré por decir que, no tengo el gusto, o el disgusto de conocerla a usted ni al susodicho analista y escritor cubano Vicente Echerri quien refiere en el comentario.

Conforme he dicho muchas veces anteriormente en este medio, pienso que, cualquiera que se dice ser cubano, muy especialmente, cubanos de la generación que usted y del señor Echerri representan, quienes, indignamente publican su alineamiento ideológico con el partido demócrata, por ende, son cubanos ignominiosos en cuanto a que su aludido alineamiento es uno que apoya, afirma, y se congracia con la misma ideología por la cual perdimos nuestra patria. Pena y vergüenza les debía de dar a los dos.

Yo puedo no aprobar, pero si puedo entender, que haya muchos tontos útiles dentro de un país de analfabetos que ni siquiera saben como deletrear la palabra comunismo. Lo que si no puedo ni nunca podré concebir es que, ningún cubano digno, pueda remotamente apoyar un Partido que lleva muchos años en una cruzada de transformación fundamental, cual fuese así comprometida por Barack Obama en la víspera de sus elecciones en Noviembre del 2008.

Dicha transformación, retrospectivamente vista siendo no más que una permutación al mismo sistema que Fidel Castro implantara en nuestra querida isla a partir del 1° de Enero de 1959. Basado en los burdos comentarios aseverados por el señor Echerri, me parece que tanto usted como el referido padecen de memorias cortas y/o son de los muchos inicuos ideólogos que sublimemente apoyan regímenes Marxistas Comunistas, tal como el que ha regido los destinos de Cuba en los últimos sesenta y cinco años, mientras que, hipócritamente, gozan de los beneficios del mismo capitalismo que su doctrina pretende aborrecer.

En el inculto comentario del señor Echerri, se dice que: “la verdadera alternativa en estas elecciones es votar a favor o en contra de Trump.” Con todo respeto, no se trata de votar por una u otra persona; no se trata de votar por Trump o por Harris; por personas o personalidades. Se trata en realidad de votar por una de dos ideologías. Se trata, de votar por la continuación de una Republica Constitucional, por la continuidad del capitalismo y la democracia, o votar por un Marxismo -Comunismo, que no se diferencia a regímenes como los de Rusia, China Comunista, Venezuela, y Cuba.

Permítame contestarle a los inauditos e insólitos comentarios del señor Echerri sobre la definición de Donald Trump y de sus seguidores. Se me hace muy evidente que el señor y usted están perversamente confundidos en cuanto a lo que aseveran como definición de un conservador. De hecho, son ustedes los socialistas liberales, los anarquistas que, por años, continúan sus cruzadas de desinformación, con las cuales pretenden subversivamente atentar contra todos los valores fundamentales de una sociedad libre. De ahí, que las premisas del Marxismo, de sus ideales y los del señor Echerri comiencen por la exclusión de Dios de todos los valores fundamentales en los que se apoya la democracia.

Contrario al señor Echerri, lo que nunca deja de sorprenderme a mí, es que haya todavía un solo cubano con un remanente de dignidad, de decencia, y de respeto a su legado que pueda apoyar un Partido cual abiertamente aboga por aquellos principios sociopolíticos que emulan aquellos adoptados por regímenes comunistas que tienen a su haber mas de 100 millones de muertos en su historia. Siento un verdadero asco, una verdadera repulsión, una verdadera repugnancia por aquellos que se dicen ser cubanos y que apoyen a la analfabeta Comunista de Kamala Harris. Por mi parte, señora, votar por Kamala Harris, seria algo como apoyar a Fidel Castro en el triunfo de la Revolución comunista Cubana.

Ajeno, y en adición a la clara corriente Marxista expresada por el señor Echerri en el apoyo y continuación del Comunismo en este gran país, pienso que, cualquier persona cual, como ustedes, sugiera dar su voto a la Marxista de Kamala Harris, inevitablemente debe de padecer asimismo de un síndrome de masoquismo; de una personalidad autodestructiva en cuanto a que, con su voto, estaran perpetuando políticas que solo han servido para desmejorarnos como personas y como cultura.

Se me hace evidente que, al votar por Kamala Harris, estaríamos votando por la continuación de una inflación que afecta directamente nuestro poder de compras, este último haciéndose critico para los mas desafortunados económicamente, incluyendo personas de la tercera edad que apenas sobreviven con sus retiros. Se me hace evidente, que abogan usted y el señor Echerri por una inmigración ilegal descontrolada donde mas de 300 mil niños han desaparecido y son traficados y explotados sexualmente; donde el tráfico humano y donde el contrabando de droga han sido principales contribuyentes a la muerte de miles de Americanos y al enriquecimiento de los Carteles que promueven la inmigración ilegal.

Se me hace muy evidente que abogan usted y el señor Echerri por el aumento del crimen; por una enferma cultura transgenética, cual promueve permutaciones sexuales en niños y adolescentes; una cultura que promociona, a los travestis, a los “Draq Queens” y a los transexuales y los convierte en ídolos para que inocentes niños y adolescentes, los emulen e imiten.

En breve señora, al usted y el señor Echerri apoyar a la Sra. Harris y al Partido demócrata, lo que están en realidad apoyando es una demonización Satánica de este gran pais, cual es, independientemente a la ideología Marxista / Comunista, verdaderamente inconcebible y pasmosamente insultante. Parece mentira existan personas que se dicen ser cubanos, tal como usted y el señor Echerri, quienes puedan remotamente apoyar dichas doctrinas cuales emulan, sin distinción alguna, aquellas que implantara en Cuba el régimen de Fidel Castro.

Comparar a Kamala Harris con Donald Trump, señora, es como comparar a Dios con Satanás. Su candidata, no es como profesan usted y el señor Echerri una “izquierdista”, este último seudónimo preferido en el lexicón de desinformación comunista. Su candidata es una declarada Marxista, tal cual lo es su padre, y su familia. Su candidata, señora, se dice es la más “izquierdista” de su partido demócrata, es decir, la mas “comunista” del partido.

Para terminar, creo que tanto usted como el señor Echerri, son indignos a nuestro legado. Me siento abochornado que puedan existir gentes quienes, como ustedes, fuesen la razón de que Cuba pudiese haber dado un hijo como Fidel Castro. Son gentes como usted y el señor Echerri, la razón que perdiéramos a nuestra querida Cuba. Son, precisamente, gentes como usted y el señor Echerri, quienes con sus perversos ideales ultrajan nuestra herencia e injurian la memoria de los miles de cubanos que valientemente ofrecieran sus vidas por defender aquellos principios que usted y el señor Echerri hoy tratan de eludir pidiendo hagamos un voto por una persona y un Partido que atentan contra dichos principios.

Señora Figueroa, le ruego que no vuelva usted dignarse a regresar a este medio ni usar mi espacio en el mismo para exponer ideas o ideales cuales me resultan eminentemente repulsivos. Aprovechando del poco remanente de democracia en el cual se forjo esta nación, vote usted por su candidata Harris, mientras que yo, orgullosamente, le daré mi voto a Donald Trump, esperando que, al así hacerlo, podamos, de una vez y por todas, lograr erradicar la plaga de indignas gentes quienes, como usted y el señor Echerri, continúan erosionando los principios de democracia en los cuales se engendro esta nación que no recapacito en darle acogida a indignos como ustedes.

Respetuosamente,

Obie Usategui

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