
La música era la única manera que tenía la casa de respirar. No hablábamos mucho. Las voces dolían más que el silencio. Pero alguien encendía el televisor. Alguna novela. Una canción vieja. Y entonces la casa se llenaba de una calma rota. No sé cómo decirlo. Era como si los objetos —las tazas agrietadas, las […]
Partitura para una infancia que ya no suena