
Leí un artículo que me dejó pensando: ¿Cuánto de lo que hacemos lo hacemos realmente por nosotros? ¿Y cuánto lo hacemos para que otros nos aplaudan? Desde las pirámides del Antiguo Egipto hasta los algoritmos de Instagram, la vanidad ha cambiado de rostro, pero nunca ha abandonado el escenario. Antes eran coronas; hoy, son likes. […]
Vanidad: ese espejo que siempre devuelve una imagen sedienta de aprobación.