VENEZUELA Y CUBA – NO PRECISAMENTE LO MISMO POR OBIE USATEGUI

Venezuela y Cuba – No precisamente lo mismo!
Por: Obie Usategui
1/7/2026

Como ya todos sabemos, posteriormente después de la derrota del régimen de Maduro en Venezuela la semana pasada, han habido todo tipo de especulaciones en cuanto al caso de Cuba y un paralelo ha sido hecho como este ultimo [Cuba], pudiera seguir el mismo destino sufrido por Maduro. A nuestro Marco Rubio le continúan preguntando si los EE. UU. están contemplando una acción similar en Cuba. Una y otra vez, cada vez que este tópico reluce, las respuestas casi todas concuerdan en que hay una latente posibilidad que Cuba corra la misma suerte, no obstante, las respuestas son vagas haciendo que el tópico quede en un “limbo”, donde ni se niega ni se admiten las susodichas posibilidades.

Dicho esto, no obstante, comencé a meditar sobre el tema de la caída del régimen Castrista, asumiendo que esto ocurriera pronto, y, al hacerlo realicé que, si así fuese, cuan diferente seria el mismo comparado a lo que acaba de pasar con la situación de Maduro y Venezuela. Apuesto a que, no muchos de vosotros, han examinado algunos de los temas que paso a relatar en el caso de una caída del régimen en el futuro inmediato. Si, desde luego, habrá el consabido jubilo de algo que, muchos de nosotros, llevamos 67 años esperando y todavía contando, dicho jubilo especialmente aquí en la ciudad de Miami, cuna de una de las diásporas cubanas mas pobladas del mundo.

Sin menospreciar el anticipado jubilo que la caída del régimen Castrista provocara a muchos, me atrevo asimismo a decir, que dicho jubilo no seria comparable aquel experimentado por los venezolanos con la caída de Maduro. La razón, simplemente dicha, la dictadura Venezolana Chavista / Maduro duro un escaso periodo de solo 27 años. Noten que me refiero a este periodo como “escaso” solo relativo a su comparación con el Castrismo cubano, ahora entrando en 67 años, todavía contando. De hecho, esta diferencia de longevidad ha tenido un mayor impacto de lo que podemos apreciar.

Para comenzar, tendríamos que entender que 67 años equivalen a casi una generación en cuanto a que este número es solo un tanto menos que el promedio de vida humana de 73.4 años. Lo que se traduce a que, la mayoría de los exilados que emigraran la isla en la década de los 60, muchos ya han muerto. Esta fue la generación que, quizás, fuere la que más sufriera, la más afectada considerando los cambios que representaron la repatriación del terruño; considerando los dramáticos y radicales cambios que estos exilados sufrieran – muchos ya fallecidos, incapaces de poder gozar de una posible derrota como aquella que se anticipa.

Entonces, ¿Dónde quedamos? Bueno, nos deja esto con una comunidad cubanoamericana, una cultura que es una verdadera amalgama, compuesta principalmente de varios grupos culturales reconocidos como “exilados”. Uno de estos grupos son los “baby boomers” título dado a todos aquellos nacidos circa 1946 a 1964, es decir, personas que fluctúan en edad de los 60 a los 80, quienes, contrarios a como yo pienso y siento, Cuba es algo relacionado al pasado, como en otra época. Gentes quienes, su legado y herencia murieron con el pasar de sus padres. Dicho sea de paso, las memorias cortas de muchos en ese consorcio hasta viajan a Cuba en calidad de turistas – algo que fuese considerado una verdadera traición por los exilados originales.

En adición a los “baby-boomers”, existe una gran parte de los que podemos catalogar como parte del “nuevo exilio”. Me refiero a los muchos que se han ido de Cuba en los últimos 20 a 30 años quienes no son, repito, no son refugiados políticos ni mucho menos buscando refugio de la dinastía Castrista. Todo lo contrario. De hecho, todos en este grupo solo han venido persiguiendo una prosperidad económica carente en Cuba. El objetivo de todos estos de venir a “La Yuma”, término que usan para describir a los Estados Unidos, es exclusivamente buscando un mejor nivel de vida que aquel que ofrecen los países comunistas. Dicho sea de paso, muchos en esta categoría, les importan un bledo el comunismo Castrista que hoy gobierna su patria, algunos hasta llegar apoyar a este régimen. Muchos también viviendo una doble-vida con residencia en ambos países -Cuba y Estados Unidos, sin que les interese para nada las retoricas asociadas con temas políticos.

Por último, tenemos un conglomerado que, se puede decir, definen lo que sería una verdadera amalgama, una verdadera mezcolanza compuesta de segundas y terceras generaciones descendientes de el viejo exilio. Estos son los nietos, nietas, biznietos, y biznietas de los exilados originales. En este grupo encontramos muchos, quienes, habiendo nacido acá, no tienen nexos con Cuba. Esta ultima es para ellos como algo del pasado que tiene que ver con sus abuelos y bisabuelos, pero nada con ellos. La mayoría en este grupo no habla nuestro idioma natal español y, francamente, no les interesa el tópico de nuestra isla caribeña para nada. Para ellos esto es algo de sus antepasados, de donde vinieran abuelo y abuela siglos atrás.

Debo recalcar que, ajeno a todo lo demás, mezclados todos estos otros grupos, tenemos muchos de variados proceder, quienes, con el tiempo fueron indoctrinados, se radicalizaron y hoy son parte del movimiento de demócratas liberales, parte de la coalición que, hoy por hoy, promueven y apoyan ideologías Marxistas que hoy prevalecen como plataforma principal del Partido Demócrata de los EE. UU. – las mismas ideologías adoptadas por el régimen Castro-Comunista. Por obvias razones, estos cubanos demócratas liberales no deben, bajo ningún concepto, ser considerados como parte del exilio cubano americano que acogió refugio acá en Estados Unidos, precisamente huyendo del yugo comunista. Dudo que muchos en esta categoría puedan sentir ningún jubilo con el derrocamiento del régimen cubano.

Así que, hay lo tienen amigos. Si, si el régimen de Castro fuese derrocado mañana, los manifestantes cubanos abanderados, celebrando, sonando las bocinas de sus coches, aclamando la derrocha seria un grupo bastante diferente a los venezolanos que vimos en nuestros televisores el pasado sábado. Si de verdad analizas, tan triste como suene, la contrapartida Cubana de los Venezolanos del pasado sábado ya no están aquí. Muchos de ellos, al igual que los venezolanos el sábado, si salieron a celebrar repetidos falsos rumores de la caída de Fidel Castro. Una y otra vez, este autor y muchos otros celebramos una caída de Fidel cual, en cada ocasión, resultaba ser solo un falso rumor. ¿Cuántas veces en los últimos 67 años, no se han reunido los cubanos en el icónico restaurant Versalles de la Calle 8, solo para después irnos a casa a lamentar el falso rumor de la caída de Fidel?

Contrario a Venezuela, Cuba nunca ha tenido un Donald Trump de parte nuestra por los últimos 67 años. Contrario a Venezuela, lo que si tuvimos fue un John F. Kennedy, quien sello los destinos cubanos cuando negó su apoyo a nuestra querida Brigada 2506 en Bahía de Cochinos durante la invasión realizada por los últimos el 17 de abril de 1961 – “un día que vivirá en infamia” tal como se refiriera Franklin D. Roosevelt a la invasión del Imperio Japones en su ataque a Pearl Harbor en diciembre 7 de 1941. Abril 17 de1961 fue nuestro ultimo chance de libertad perdido de haber podido tener la libertad que Donald J. Trump les acaba de otorgar a los venezolanos en una bandeja de plata el pasado sábado.

Si Trump nos otorgara a los cubanos este mismo regalo en un futuro no muy lejano, habrá jubilo, habrá alegría, habrá causa para celebrar. Dicho eso, no obstante, dicho jubilo, dicha alegría, dicha celebración será algo mitigada por la marcada ausencia de todos aquellos que no estarán ya aquí para disfrutar del momento, así como muchos otros que han sido decepcionados de todos esos presidentes que por los últimos 67 años no les ha interesado tener una Cuba libre como deberíamos haber tenido – como la que hoy gozan los venezolanos. ¡Viva Cuba Libre!

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