
Me arrancaste el corazón. No hablo de forma metafórica. Me lo arrancaste de manera literal y se lo diste de comer a tus demonios. Vendí —entonces— lo poco que me quedaba —mi alma, pues la piel era jirones— a los míos, para recuperar una parte de mí. No quedaba nada. Me vaciaste. Febrero 2026
Microcuento #438 ©by mabm