En las calles de Morón, Ciego de Ávila, donde anoche el pueblo salió a reclamar libertad, también quedó marcada la historia de un adolescente cubano.
Su nombre es Kevin Samuel Echeverría.
Tiene apenas 15 años.
Un menor de edad que decidió unirse a las protestas pacíficas junto a su pueblo, cansado del hambre, los apagones, la miseria y la falta de futuro que golpea a Cuba. Pero la respuesta de la represión no se hizo esperar.
Kevin fue herido por un disparo de la policía durante las manifestaciones.
Un niño…
Un joven que debería estar pensando en su escuela, en sus sueños y en su futuro, hoy se convierte en otro símbolo de la represión contra el pueblo cubano.
Su nombre se suma a la lista de jóvenes que han sido perseguidos, golpeados o encarcelados simplemente por atreverse a pedir libertad.
La historia de Kevin Samuel Echeverría es la prueba de que en Cuba ya no solo se reprime a los adultos.
También los menores de edad están pagando el precio de alzar la voz.
Hoy su caso recorre las redes y despierta la indignación de miles de cubanos dentro y fuera de la isla.
Porque cuando un pueblo llega al punto de que sus propios niños salen a protestar, es porque el sufrimiento ha sobrepasado todos los límites.