¿Ónde, ónde staba usté? [Maria Elena Cruz Varela]

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¿Ónde, ónde staba usté?

María Elena Cruz Varela

Ayer prometí un artículo sobre el Llamamiento al Diálogo Nacional  hecho por disidentes y opositores a la dictadura castrista (second time) dentro de la Isla Imposible. No lo hice. No quise hacerlo y ofrezco disculpas. Revisé el archivo de mi memoria  y encontré acumulados datos de anteriores solicitudes que fueron ignoradas, pisoteadas o reprimidas, para el caso es lo mismo. Entonces me dije: María, no pasa nada porque lo dejes para el amanecer, a lo mejor ha ocurrido un milagro y entonces estarás feliz de haber despertado, de que esta larga y vieja pesadilla toque a su fin. El caso es que al parecer no hubo milagro y me niego a abundar sobre lo mismo.

 

Sólo añado que firmé la petición de apoyo a mis compatriotas isleños. Firmé más allá de especulaciones de diálogo sí diálogo no; sin tener en cuenta  la respuesta de los dictadores, a ésos es más sano ignorarlos y en mi caso, centrar la atención en quienes expresan una voluntad diferente. Firmé, porque el sólo hecho de unirse para reclamar, no mendigar, un Diálogo, hacerlo dentro de las fauces del león, de por sí merece todo mi respeto. Acabado el tema, por ahora, paso a…

 

La curiosidad que me inspiran ciertos ejemplares que, una vez atravesado el charco valiéndose de cualquier recurso, dedican su tiempo a inventarse un pasado nuevo, una biografía distinta y para ello, son capaces de arrasar con todo y con todos (por lo menos de intentarlo) los que le puedan recordar quiénes fueron y qué hicieron y se lanzan, furibundos y abanderados por sí mismos, por sus propios miedos, a administrar el bien y el mal en los nuevos territorios de conquista. Detrás de todo eso hay miedo, mucho miedo, inútil y autodestructivo.

 

Cuando las ordas caudinas  atacaron mi casa, dentro estábamos tres personas; fuera, cientos de vociferantes pidiendo, literalmente, sangre: la mía. ¿Ónde staba usté? Veinte personas firmaron La Declaración de los  Intelectuales, sus firmas ocupaban un solo folio; la Contra-Carta de la UNEAC con las firmas de quienes pedían nuestras cabezas necesitó varias ediciones impresas, a toda página, del Diario Gramma ¿Ónde staba usté? ¿Es que no haber firmado la abominable réplica del Partido Comunista tiene más mérito que haber firmado la Declaración de los Intelectuales?

 

Vaya con quienes aún no tienen clara su tabla de valores.  Fueron muchos, muchísimos, demasiados para mi  creencia en la bondad intrínseca del ser humano, los que estuvieron contra nosotros. Ahora bien, esto no es un ajuste de cuentas, es un mínimo ejercicio con aquellos puristas que se autodeclaran la unidad de medida de la corrección política y los voceros de una decencia que jamás han tenido. No soy reconrosa, tampoco siento lástima por nadie, ambos sentimientos son enfermedades del alma y sólo servirían para humillar, en primer lugar, al portador y en segundo, a todo lo que toque, mire y a todo lo que diga. A veces apelo a la razón, esa vocecita que te habla y te explica cosas y las ubica en tiempo y espacio, llevándote a la cordura. Si me pusiera a revisar la historia personal de todos y cada uno de mis compatriotas, incluyendo la mía, por si acaso, salvo raras excepciones, encontraría un apartado bajo el título de CUIDADO HAY CACA pero , ¿vale la pena? A no ser que pretenda convertirme en uno de esos locos que  aspiran a sustituir a otros locos en la locura del poder, sin tener en cuenta el elevado precio que deberán pagar por ello, no, para mí no tiene sentido. Nunca lo tuvo. A la cárcel fui sola. Cada uno de los siete fue a la cárcel solo, cada cual responsable de sí mismo, de su miedo, de su angustia, Nadie más podía estar ahí, sustituyéndonos pero, ¿ónde staba usté? ¿Dejó de comer, de ver películas, de leer buenos libros, da darse viajecitos por el extranjero, de visitar a sus amigos, de acariciar a su amante o a sus hijos, de buscar para su vida la solución menos riesgosa? Ahora mismo, cuando el Dr. Biscet está entre rejas, ¿ónde está ustéd? Seamos sinceros, señores, amados míos. Estoy muy lejos del maltusianismo y más todavía del afán puritano que sirvió de base al hitlerismo, por eso, andarle preguntando a todo el mundo ¿ónde staba usté?, es para esta servidora una perdedera de tiempo. Me basta con saber ónde staba yo y los que estaban conmigo. Los demás saben, aunque no quieran reconocerlo, que, “por mucho que vuele el aura, siempre el pitirre la pica”.  Por hoy está bien así, para la próxima, trataré de hablar del verdadero significado del perdón para aquellos que se confunden y piensan que es irse de copas o dare besitos de lengua con el “enemigo” . Hasta la próxima, compatriotas, todos, los que estén o no de acuerdo tienen derecho a ser.

 

Colaboración: William Navarrete

Un comentario sobre “¿Ónde, ónde staba usté? [Maria Elena Cruz Varela]

  1. Estimado Alvarez,
    me alegro haya puesto este buen texto de Maria Elena Cruz Varela. Pero, me gustaria que no pusiera mi nombre pues ese texto es exclusivamente de la autora y no mio. Puede ser que cuando yo lo envie a Netforcuba para que lo mandara a su listing, los de NetforCuba hayan dejado mi nombre como la persona que se los hizo llegar. Lo cual no significa que yo sea el autor ni deba aparecer en él. Muchas gracias, W. Navarrete.

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