De patologías y otras porquerías colaboracionistas.

Zoé Valdés

Uno de esos equivocados, para llamarlo de manera elegante, que andan por ahí perdiendo el tiempo bajo seudónimos y dejando comentarios de blogs en blogs, me envió un link que me condujo a la lectura de un artículo que parece escrito encima de una polvorienta coqueta, “polvorienta coqueta” a la manera española, dado que esta persona sabe lo que es la coquetería aprovechada y echar un polvo desde los diez años.

El post de marras quiere responder desde las “alturas”, o sea, desde un “más allá” de Torre de Marfil, pero más chusma y más rastrero no puede ser, como todo lo que sale de Aquella Basura. Claro está, la persona que lo escribe intenta imponer el viejo criterio, perdón, criterio no: truco, de que aquellos que estamos exiliados de verdad y manifestamos nuestras opiniones sobre la realidad, los que nos expresamos con libertad somos –para ella y unos cuantos- auténticos…

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