Ana Centellas : La Barca Varada

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Gracias Ana por su dedicatorio en el decimo aniversario del Noticiero Alvarez-Galloso

 

LA BARCA VARADA

 

Cada mañana, antes siquiera de la llegada del alba, el pescador ya estaba preparando su barca, para echarse un día más al mar para buscar su pesca diaria.

 

Rellenaba la barca con sus aperos con mucha delicadeza, eran sus útiles más valiosos. Una delicadeza que era puro contraste con sus manos, grandes, gruesas, curtidas, ásperas y agrietadas. Al igual que su tez, tan curtida y tan morena que parecía al menos diez años mayor de lo que era en realidad.

 

En cualquier caso, nuestro pescador no era precisamente lo que se dice joven. Ochenta años cargados a sus fuertes espaldas, de los cuales más de sesenta había dedicado a la pesca. El mar era su modo de vida, su debilidad.

 

Cada día regresaba a la costa antes del mediodía, para vender la pesca que había conseguido entre los restaurantes de la zona. Y todos los días, sin excepción se le podía contemplar echándose al mar rozando el amanecer, cuando el sol apenas había asomado por el horizonte.

 

Él siempre decía que moriría en el mar, intentando atrapar el mayor atún nunca visto en el océano. Durante todos sus años de vida, ese había sido su mayor sueño, pescar el gran atún rojo, él solo, cuerpo a cuerpo con el animal.

 

El mar se lo llevó, sí, pero no en la forma que él había imaginado durante tanto tiempo. Una fuerte neumonía causada por la humedad a la que se exponía cada día, se complicó hasta que falleció solo, en su casa familiar. Aquella misma que había compartido con Maruja, su fiel y dulce esposa, que había tenido la mala ocurrencia de marcharse antes que él. Sus cenizas fueron lanzadas a su querido mar, donde años antes fuera enviada su querida Maruja, su particular sirena.

 

Carlos, el pescador, se reunió con su Maruja en un gran abrazo. Mientras, su pequeña barca quedaba varada en la playa, cubriéndose de arena por el soplo del viento de levante.

 

Cuenta la leyenda que, en las noches de luna llena, los eternos amantes, Carlos y Maruja, tras amarse en la barca de su vida, se lanzan al mar a la caza del gran atún. A su regreso, la barca vuelve a quedar varada en la arena, completamente limpia, hasta que el viento de levante se encargue de cubrirla de Nuevo.

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2 respuestas a Ana Centellas : La Barca Varada

  1. Mil gracias a ti, Roberto. Y enhorabuena por el décimo aniversario!!

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  2. Reblogueó esto en Ana Centellasy comentado:
    El Noticiero de Álvarez Galloso cumple… ¡diez años! ¡Vamos a contribuir todos a su celebración! ¡Enhorabuena!

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