COMPÁS Y ALEGORÍA DE DONALD HARRISON.
Por Zoé Valdés.
Desde hace varias décadas el New Morning de París cautiva a un público internacional por ser considerado el Templo del Jazz en la Ciudad Luz. En este templo hace algunas noches oí por primera vez a Dios travestido en Donald Harrison junto a los fantásticos “apóstoles”, los miembros de The HeadHunters. Ocurrió gracias a la invitación de Dita Sullivan.
Un escritor no los es verdaderamente hasta que no deja que el jazz se apodere de su ritmo, ese “ritmo” preciso, y consiga que su escritura pueda mecerse en los brazos de ese “significado”, a los que se refería el pintor Henri Matisse cuando hablaba del jazz: “El jazz es ritmo y significado”. Lo afirmó un pintor cuyos trazos son melodía pura, y el color supura desde la inmensa densidad del “océano” que, por cierto, define al género según Carlos Santana.
Donald…
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