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Recuerdo cuando era pequeña y espantaba a las palomas que pululaban tranquilas por el parque y salían al vuelvo despavoridas, literalmente hablando, cuando me acercaba corriendo a ellas. Aunque otras veces, eran ellas quienes me asustaban a mi al echarse todas encima porque se me había caído la bolsa de alpiste que me compraba mi abuelo para darles de comer; entonces terminaba llorando.
Cuarenta años después… Sábado gris, una tarde del mes de diciembre. Alguien camina por un paseo que bordea el mar. Casi desierto. En los márgenes se alternan arbustos bajos con algún que otro (re)torcido ciprés. Algunas palomas buscan algo que comer entre la hojarasca. Bicicletas, runners, una pareja con su bebé… se le cruzan de vez en cuando. Un perro sacando a pasear a su amo divisa a las palomos a un costado y se…
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